Esta salsa es deliciosa y usualmente se usa en pastas, pero yo la uso con moderación para otros fines. La receta original, o mejor dicho, la receta que hacía mi mamá, tenía queso pecorino en abundancia. Como la idea aquí es que nos cuidemos retiro ese ingrediente de la receta y compenso con más piñones. Sin embargo, gracias al delicioso sabor tanto de la albahaca como de los piñones la salsa resultante es también muy buena y puede ser usada en sandwiches o como aderezo para ensaladas. Se puede envasar herméticamente teniendo el cuidado que quede completamente cubierta por una capa de aceite de oliva y dura muy bien en la nevera por un par de semanas. Mi mamá la congelaba y también funcionaba. En mi casa esta salsa nunca dura lo sufiente para tener que congelarla.
Ingredientes:
1 manojo de albahaca fresca (abundante)
1/2 de taza de piñones sin tostar
2 hojitas de menta fresca
1 diente de ajo
3 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cucharadtta de sal
Preparación:
Coloque en una licuadora el aceite de oliva, las hojas de albahaca fresca ya separadas de lo tallos y el ajo. Licúe hasta lograr un pasta homogénea. Es posible que necesite agregar un poco de agua. No exagere. Añádala en gotas sólo para lograr que la licuadora arranque. Añada el resto de los ingredientes y licúe un poco más. A mi me gusta que se sientan los pedacitos de piñones por lo que no me olvido de la licuadora. En su lugar, trabajo la mezcla con toquecitos intermitentes y voy moviendo los ingredientes entre toque y toque. Usted debe ir probando y ajustando los sabores y la textura a su gusto personal.